La Responsabilidad Empresarial Social: ¿Una obligación o una opción?
Fuente: Blog Sin Legajo.
No es necesario ser un erudito para dilucidar que el Estado es un sistema donde se relacionan e interactúan actores y agentes, los cuales desempeñan un rol específico para conseguir objetivos comunes en el sistema estatal. Hoy en día, es inevitable expresar que el Estado Peruano se encuentra en una crisis de institucionalidad, donde la burocracia es la que prima, puesto que provoca el retraso en el cumplimiento de funciones en las instituciones públicas; por esta ineficiencia, las políticas públicas que se establecen a favor de los peruanos son aplicadas parcialmente, ocasionando no solo el descontento en los mismos gobernantes –por no poder cumplir con su rol regulador y garantista de derechos humanos– sino también el de los ciudadanos –por no obtener los medios suficientes para poder conseguir el nivel adecuado de vida y sobresalir de su cotidianidad–. Por esta incapacidad de interacción entre los actores políticos (funcionarios públicos), ciudadanos, burócratas, y agentes económicos privados (empresas) se origina la actuación estatal ineficaz, la cual ésta a su vez ocasiona conflictos que trascienden concretamente en lo social, y donde se hace notorio el perjuicio a los ciudadanos, ocasionando que se sientan excluidos del sistema estatal.
Si bien es cierto, el problema se focaliza
en la relación de ciudadanos y gobernantes, en donde los primeros
demandan –de forma desproporcionada– al Estado que satisfaga –in ictu oculi– sus necesidades e
intereses, resuelva sus disconformidades, quejas e insatisfacciones
colectivas; sin embargo, éste también logra involucrar a los agentes
económicos privados, ya que estos al realizar inversiones –para ejecutar
proyectos en el país– terminan tomando partida de los óbices estatales; en
otras palabras, cuando se establece una empresa privada, ya sea nacional o
internacional, son los ciudadanos quienes le hacen llegar sus demandas y les
atribuyen la causa de todos sus problemas, excluyendo de toda responsabilidad
al Estado. Por lo expuesto, al parecer el panorama del déficit de actuación del
Estado está despejado, no obstante, surge tácitamente una incógnita de fondo,
la cual nos concierne tratar por su relevancia en los límites de los roles de
los agentes y actores en el sistema estatal: ¿Es obligación de las empresas
privadas satisfacer las necesidades e intereses de la población que habita en
la zona donde se ejecutan los proyectos? A continuación se esclarece dicha
cuestión.
Actualmente, la población peruana no se
siente salvaguardada por el Estado, percibe una incapacidad de actuación por
parte de éste, la cual se ve plasmada en los incesantes problemas suscitados en
los sectores como: salud, educación, infraestructura, empleo y servicios
públicos. Es por ello que, busca amparo en las empresas privadas, en las cuales
deposita todas sus esperanzas para la solución de sus problemas colectivos. Sin
embargo, es de pleno conocimiento que el Estado Peruano ha implementado una
economía social de mercado, en otras palabras, es deber de éste realizar una
gestión óptima de recursos en estos sectores, para contribuir con
el progreso social y el desarrollo de sus habitantes; es por ello, que no
le correspondería a las empresas cubrir con las necesidades de una determinada
comunidad.
Por otro lado, cabe hacer hincapié
que en toda empresa existen dos ámbitos que delimitan su nivel de
actuación, uno externo y el otro interno, el primero de ellos es conocido como
la Gobernabilidad, en ésta la empresa equilibra las demandas sociales con su
capacidad eficaz, legítima y legal para atenderlas; y este último, la
Gobernanza, en el que se manifiesta la forma de conducción y desempeño de la
empresa, de ésta depende la toma de decisiones, la optimización de recursos, su
productividad, su fortalecimiento institucional, y sobre todo que se
concreticen políticas institucionales internas sobre Responsabilidad Social
Empresarial (RSE). Abarcar todo el contenido de un tema tan particular
como es el de la RSE sería innecesario e intrascendente para responder la
cuestión planteada en párrafos anteriores, es por ello que, en términos
sencillos y a grosso
modo sería definida como "aquel compromiso asumido por la
empresa con el entorno y contexto que se presenta en su área de
intervención". Al respecto, es menester mencionar que en el año 1991, el
Dr. Archie B. Carroll, planteó una pirámide en la cual distinguía a cuatro RSE:
filantrópicas, éticas, legales y económicas; todas ellas justificadas en el
desarrollo sostenible. Para ir aclarando la pregunta directriz, podemos
dilucidar por lo mencionado, que las empresas entre sus amplia gama de
alternativas de RSE, puede optar por considerar la responsabilidad
filantrópica, con el fin de establecer una relación armoniosa, estable y
tolerante con la comunidad, ya que esta comprende acciones adicionales de apoyo
que contribuyen a la elevación del nivel de la calidad de vida de un
determinado grupo de ciudadanos.
Es innegable manifestar que la RSE tiene
beneficios directos en la misma empresa como: la optimización de su
competitividad, mejora de su productividad e imagen; pero hasta cierto punto
resulta ser considerado como positivo, ya que con posterioridad se torna en un
efecto contrario a lo esperado, prueba de ello es el caso entre una empresa
minera y una comunidad, donde esta empresa transnacional –para tener una
mejor interacción con la población– construyó carreteras, centros educativos,
centros de salud, hizo donaciones pecuniarias y en especies para albergues,
asilo de ancianos, festivales, aniversarios, fiestas populares, entre
otros –a pesar de realizar el pago respectivo de sus impuestos (el
canon)– ello trajo como consecuencia que los pobladores recurran
constantemente a sus instalaciones a solicitar apoyo económico en pro de sus
intereses y necesidades, y que el gobierno regional y municipal realice
malversación de fondos. La empresa minera llegó a desempeñar algunas funciones
que le correspondían al Estado, convirtió su relación con dicha población en un
clientelismo; cuando la empresa minera dejó de otorgar dinero para la
ejecución de proyectos sociales que demandaba la población, ésta
rápidamente se manifestó en su contra, retirándole todo el apoyo en
la ejecución de sus proyectos de inversión en la zona implicada, de esta
forma dañando su imagen y obstaculizando sus actividades, lo cual
originó disminución en su productividad y competitividad. Es por ello
que, la RSE se transformó en un punto de quiebre significativo en la relación
entre la comunidad y dicha empresa, sencillamente en una paradoja irracional.
De acuerdo a la pregunta planteada
inicialmente, la respuesta que se colige es que las empresas privadas no tienen
la obligación de contribuir con la satisfacción de necesidades e intereses
particulares de la población, dicho de otra forma, la Responsabilidad Social
Empresarial es una opción que puede escoger una empresa si desea estrechar
lazos con la comunidad que se encuentra en la zona de la ejecución de su
proyecto, las empresas cumplen con invertir en el país, brindar empleo, y por
ende, con pagar sus impuestos, por ello no tienen el imperioso compromiso de
realizar permanentemente acciones de apoyo social.
Por último, es obligación del Estado realizar
una gestión y fiscalización eficiente, adecuada y eficaz de recursos públicos a
sectores como: educación, salud, trabajo, infraestructura, entre otros; los
cuales contribuyan al bienestar integral de sus ciudadanos. El Estado debe
fortalecer su institucionalidad a través de la designación específica de roles
a los actores políticos, civiles, agentes económicos privados y burócratas para
la consecución de objetivos colectivos; mejorar su intervención pública
mediante la toma de decisiones gubernamentales razonables; evitar a toda costa
estar ausente en donde lo necesitan para que no obstruya el dinamismo del
sistema estatal; seleccionar un sistema de distribución eficiente de recursos
que evite incurrir en costos infructuosos de ejecución para cumplir con las
demandas de la población, para ello puede optar por el contrato fideicomiso –el
cual sería el más conveniente– ya que designa a una entidad bancaria para la
administración de un patrimonio autónomo en la ejecución de proyectos públicos
y/o mejoramiento de servicios sociales en un plazo determinado.
Asimismo, los ciudadanos no deben
aprovecharse de la incapacidad de actuación del Estado, no pueden otorgarle
toda la culpa por sus problemas y demandar impetuosamente la solución de éstos,
peor aún, atribuirle responsabilidad a las empresas privadas por la
insatisfacción de sus demandas particulares; es cierto que en el Perú se ha
implementado un sistema democrático representativo, pero ello no significa que
los ciudadanos están exentos de participar en el sistema estatal, ellos con el
poder que posee deben de optar por un sistema democrático participativo, es
decir, dejar de ser clientes y convertirse en gestores autónomos de cambio.

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